CATEGORÍA ONTOLÓGICA DE LAS MONSTRUOSIDADES MÁS SEVERAS, CONSIDERACIÓN DEL ABORTO
Este espacio no pretende ser un foro de bioética donde se trate de dilucidar a partir de qué fecha un feto es persona o a partir de qué fecha debe penalizarse la interrupción voluntaria del embarazo, o cuánto más persona es un feto sano que uno con taras leves o con taras serias, esas deliberaciones que conllevarán una decisión crucial para algunas personas compete a los implicados, tomemos en cuenta algunos puntos:
Qué opinan algunas grandes religiones: catolicismo e islam
Según el islam más tradicional, Dios va moldeando continuamente al concebido controlando en todo momento su estructura y evolución. en consecuencia la interrupción voluntaria del embarazo está penalizada. El concebido y no nacido es ya sujeto de derechos, se reserva su herencia en espera de su nacimiento y sólo si nace muerto pierde sus derechos y posesiones salvo caso de inflingir unos malos tratos a la madre que conlleven la muerte del feto, en ese caso su herencia se transmite a los herederos como si hubiera sido viable.
A diferencia de esta visión en el cristianismo más tradicional Dios insufla la chispa de la vida al concebido y subsecuentemente a ella se desarrollará el individuo según el plan previsto, el aborto es igualmente penado con excomunión latae sententiae, sin poder recibir sacramentos o siquiera asistir a los oficios.
Cuál es la situación de un feto gravemente tarado
Se considera el neocortex (superficie externa del cerebro) como la parte que al morir, permite decir que una persona está irreversiblemente muerta. Pero el muerto neocortical, puede respirar espontáneamente, abrir los ojos o bostezar como actividad refleja, por poseer un tronco cerebral intacto. Estos son frecuentemente considerados por la sociedad, como "vivos" pero "en estado vegetativo".
La imposibilidad permanente de actividad neocortical supone filosóficamente "la imposibilidad de la actividad espontánea de un organismo como totalidad". Esto cancela toda naturaleza inferior del ser humano. Cuando además no puede respirar espontáneamente se dice que, además de conciencia carece de animalidad.
Aún aplicando escrupulosa pero racionalmente las premisas de las creencias religiosas y prácticas consuetudinarias más reacias al aborto, ciertas anomalías severas nos ponen en la pregunta de si es persona aquel ser que nunca tuvo neocortex, cerebro, encéfalo o ni siquiera sistema nervioso, obviamente no crecerá un cerebro o un sistema nervioso después de nacer.
El feto a lo largo del desarrollo intrauterino, comienza una serie de aprendizajes de los estímulos que recibe desde el exterior. Los seres carentes de sistema nervioso o con gravísimas taras no asimilarían nada de este estadio.
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Esta paciente de diez meses de edad nació con una cabeza accesoria capaz de pestañear e incluso de sonreír, pero carente de cuerpo, la decisión sobre su extracción pasa por tres planteamientos diferentes dependiendo del perfil más ecléctico o humanista de cada persona: - Es un parásito sin posibilidad alguna de sobrevivir por su cuenta y hasta lo que sabemos no tiene conciencia y es dudoso que pudiera desarrollarla. - En las intervenciones destinadas a separar gemelos no se sigue un criterio igualitario, obviamente se asignan los órganos y extremidades a quien tenga más probabilidad de aprovecharlos de manera eficiente, consolados por la idea de un aborto sobrevenido podemos tomar la extracción de esta cabeza como un mal necesario o el menor de los males toda vez que la niña autósita llevará una vida relativamente normal. Caso de no llevarse a cabo la operación y de que la cabeza parásita alguna vez desarrollara conciencia, condenaríamos a dos personas a una vida infernal. - La cabeza parásita podría desarrollar conciencia si no la tiene ya, su separación es un asesinato ya que su único nexo con la vida es la niña autósita, esto sería comparable a retirar aparatos vitales en enfermos cuya situación comatosa o de incapacidad se considera reversible. |
EMBARAZO Y PARTO DE CRIATURAS CON DEFECTOS CONGÉNITOS
Distocia mecánica: Malformaciones en el feto como hidrocefalia pueden suponer un trabajo de parto difícil.
Sufrimiento fetal: Las malformaciones congénitas son causa de dificultad que conduce a un medio tenso, dañino y potencialmente mortal para el feto.
Parto: Verificar la presencia de tres vasos en el cordón, ya que los vasos anormales indican la posibilidad de otros defectos congénitos.
POSTPARTO, ATENCIÓN A LOS PROGENITORES DE NIÑOS CON MALFORMACIONES
Ciertas malformaciones del neonato pueden ser desagradables, el personal de enfermería o cuidadores deben mostrar aceptación del niño sin mostrar sobresalto o turbación, ya que el trato de los profesionales causará impresión duradera en los padres. Antes de trasladar al lactante con deformidades vistosas del hospital a casa deberá prepararse a sus hermanos incluso mostrando fotografías. Si se estima conveniente esta preparación deberá ser extensiva a los miembros de la comunidad o vecindario.
Debe darse sobrada información y bibliografía a los progenitores sobre las malformaciones o el síndrome que sufre la criatura.
La atención pormenorizada del pequeño no puede ni muchísimo menos hacernos descuidar la salud física y mental de la progenitora durante el puerperio cara a evitar complicaciones físicas y las clásicas depresiones post-parto (códigos ICD-10: A34, desde F53.0 hasta F53.9, M83.0 y desde O85 hasta O92.7).
En países con escasa cobertura social hay que tener en cuenta la carga financiera para la familia.
MALFORMACIONES DEL LACTANTE QUE REQUIEREN QUIRÓFANO DE FORMA PSEUDOURGENTE O INELUDIBLE. PSICOPROFILAXIS QUIRÚRGICA
Tradicionalmente se ha tenido por aconsejable en pacientes inferiores al año y medio de edad llevar a cabo ejercicios de transición y condicionamiento consistentes en ir acostumbrando al bebé a la mayor cantidad posible de los estímulos que luego va a recibir en el quirófano y en la sala: temperaturas, olores, imágenes, sensaciones táctiles y contactos epidérmicos con las personas que más adelante van a manipularlo. Según esta práctica el aspecto del condicionamiento estaría relacionado con acompañar estas experiencias preliminares de estímulos placenteros, de modo que el pequeño pueda establecer un buen vínculo con ellas. Pero esta táctica es discutida puesto que aumenta el grado de sorpresa cuando en la intervención aparece el dolor físico en lugar de aquellos estímulos gratos y fomenta la ansiedad durante el resto del proceso.
Gran parte de las dificultades que se presentan al equipo médico se producen por la irrupción inadecuada de los progenitores. Por un lado parece inadecuada la cointernación (ingresar conjuntamente al lactante y a la madre) ya que la ansiedad de las madres se traduce en exigencias y tensiones con el personal médico, pero por razones obvias también parece desaconsejable la privación del bebé de la presencia materna. Todo esto deja claro que la preparación de los lactantes para el quirófano pasa por el adiestramiento de los padres; por el escaso grado de independencia entre el lactante y la familia, todo el grupo familiar se transforma en paciente. Hay que destacar asimismo que el rol del padre es igualmente crucial, asegura un freno para la excesiva regresión en el lazo madre-niño (inconscientemente la madre puede tratar de monopolizar el vínculo con el hijo ante la posibilidad de perderlo) y suministra cuidados primarios a la esposa.
Se deberá informar a los progenitores de lo que van a encontrar tras la operación.
Como es lógico deberá controlarse el número de visitantes y que la gente “toquetee” el instrumental o el equipo.
Es importante que los progenitores estén presentes cuando el bebé despierte de la anestesia para infundirle seguridad. En el postoperatorio puede ser recomendable felicitar a los padres por el buen trabajo llevado a cabo con el niño.
A su traslado al hogar recoger y desinfectar la habitación del hospital entregando los objetos personales. Se facilitará a la familia material de cura o medicación, ropa adecuada para el transporte y se asignará ambulancia si la criatura lo precisase. Informaremos a sus progenitores del tratamiento farmacológico y pautas de actuación cerciorándonos de que lo han entendido.
EL NIÑO MORIBUNDO
Los profesionales próximos a la familia han de intentar que la experiencia fomente el desarrollo más que la destrucción del núcleo familiar. Debe asignarse a alguien para comunicar a los progenitores el futuro deceso, esta persona se hará cargo de las preocupaciones y deseos de los padres.
A edades muy jóvenes el niño aun no ha desarrollado el concepto de tiempo y de relación entre vida y muerte, solamente temerá la ausencia de sus progenitores. Debe permitirse a los padres en todo momento acompañar y apoyar al niño, es más, participar con el niño en ciertos procedimientos de enfermería básica puede hacerles sentir que están haciendo algo por él.
El niño debe sentirse lo más cómodo posible y se le tratará de forma tranquila y segura. A su vez los padres deben disponer de un lugar confortable donde puedan estar solos si en algún momento lo desean. No se escatimarán recursos humanos para ayudar a los progenitores en la medida en que ellos lo demanden o lo requieran como psicólogos, grupos de padres, apoyo espiritual…
Ocurrido el fatal desenlace se informará a la familia facilitando que lleven a cabo los ritos religiosos que consideren.
Se preparará el cadáver retirando intubación, comprobando que no sale sangre u otros líquidos y taponando orificios nasales con algodón. Llevar a cabo trámites y documentación necesarios o facilitárselos a la familia y finalmente recoger y desinfectar la habitación entregando los objetos personales.
| DIRECCIONES DONDE AYUDAN A SUPERAR EL DUELO A LOS PADRES QUE HAN PERDIDO A SU PEQUEÑO |