La gestante o el especialista en un primer vistazo puede percibir que pasa algo anormal:
- Repentinamente un feto deja de moverse.
- Existen manchas de flujo vaginal sanguinolento.
- El peso materno se detiene o disminuye.
- La altura intrauterina detiene su crecimiento o incluso disminuye si la reabsorción de líquido amniótico es importante.
- Debido a su maceración el feto se hace menos perceptible a la palpación.
- A consecuencia de la declinación hormonal aumente la consistencia del cuello uterino al tacto vaginal.
En este caso el parto suele comenzar de manera natural tras dos semanas de la muerte fetal, sin embargo dado lo traumático del caso para los progenitores, con frecuencia se induce prematuramente el parto, en cualquier caso y sobre todo para evitar coágulos sanguíneos, si a las dos semanas no se produce la expulsión deberá inducirse el parto. Se considera feto muerto y retenido a aquel que permanece intraútero a partir de las tres semanas.
El sufrimiento de los padres es mayor cuando el feto está prácticamente formado y el feliz alumbramiento se veía cerca, hay que ayudarles a superar el duelo. En privado el equipo médico debe entregar a los progenitores el cuerpo, más aún si tiene alguna tara visible aunque no desagradable que les haga ver que lo que imaginan del defecto es bastante peor que la tara real, esto les proporciona un recuerdo real del niño del que incluso pueden requerir imágenes, un mechón de pelo o las huellas de los pies. Se debe dar libertad a los progenitores para recibir ayuda espiritual y llevar a cabo los rituales que sus creencias requieran.
Dependiendo de la legislación y burocracia propios de cada lugar, será necesario levantar el certificado fetal o realizar el registro de mortinatos/natimuertos. A menudo las causas del óbito vendrán a ser aclaradas por una autopsia fetal y en cierto modo vendrán a mitigar la desolación de algunos progenitores.
Autopsia fetal es la autopsia que se realiza a un feto potencialmente viable según los distintos centros a partir del segundo trimestre o 14ª semana de gestación. Aunque el tratamiento puede ser similar al de una autopsia reconocida como tal, las muertes fetales de menos de 22-24 semanas de gestación (abortos) son considerados biopsias o patologías quirúrgicas; antes de esa edad las causas de la muerte suelen ser cromosomopatías.
TRANSFORMACIONES DEL FETO MUERTO
Si el feto muerto no es expulsado el cuerpo lo reabsorbe, es el llamado feto evanescente.
La momificación supone que los tejidos blandos se absorban lentamente quedando piel y huesos, la matriz está cerrada y por tanto no hay olores ni contaminación bacteriana. El producto de este proceso es el llamado feto momificado.
La maceración se produce cuando aun muerto el feto el desarrollo sigue, con la matriz abierta hay una contaminación bacteriana que produce un fluido purulento con huesos que sale a la luz en pérdidas vaginales, debe en este caso inducirse la motilidad uterina para expulsar el contenido, no practicar nunca la cesárea que complicaría la infección. El producto de la maceración es el llamado fetus sanguinolentis.
El lithopedion o feto calcificado ocurre en casos de embarazo abdominal en concurrencia con unas condiciones muy concretas:
- Supervivencia del feto estéril superior a tres meses.
- Presencia de condiciones favorables para la deposición del calcio.
La retención del feto se produce sin síntoma alguno y en ocasiones puede no detectarse más que casualmente y por medios clínicos décadas después de su formación.
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lithopedion |
En gestaciones múltiples y por encima de las ocho semanas de gestación puede suceder que alguno de los productos de la concepción muera y quede comprimido por sus hermanos transformándose en lo que se denomina feto papiráceo o fetus papyraceus o fetus compressus (código ICD-10 de cuidados a la gestante O31.0).
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feto papiráceo |
Si la muerte ocurre por debajo de las ocho semanas la única evidencia del producto de la gestación es un quiste sobre la superficie de la placenta de los supervivientes. Estos pueden desarrollarse normalmente o sufrir malformaciones derivadas de problemas de trombos o coágulos del feto muerto que producen lesiones vasculares oclusivas, tales son la atresia intestinal, gastrósquisis, anotia, aplasia cutis o taras en el sistema nervioso central o en el corazón.